Espectante, paralizada. Con la mirada clavada al cielo razo, transcurren por su mente, imágenes de penzamientos turbios... Orbitan locos malos augurios e ideas de abandono, desesperanza, soledad y traición a la nada... Piensa en la insólita molestia sin causa. Y en la causa de esa insólita molestia... Está él, claro. Siempre está él como primero de los motivos. Pero en el fondo también sabe de su falta de causas. De su encono sin "ton" y mucho menos "son"... Esta vez no es él... Está vez... Sólo está molesta.
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